Funza y Bogotá estructuran un nuevo circuito para la carga de El Dorado

septiembre 24, 2026

Escrito por: Admin L360

El proyecto busca aliviar la congestión de las calles 13 y 80 y contempla estudios de La Esperanza, carrera 103 y avenida TAM como nuevos corredores.

Para aliviar la congestión crítica de la calle 13 y la calle 80 —por donde salen cerca de 108.000 viajes de vehículos de carga con velocidades máximas de veinticinco kilómetros por hora— y proteger la cadena logística del sector floricultor de la Sabana de Occidente, que aporta el 62,6% de la carga aérea exportada por El Dorado, la Agencia Regional de Movilidad (ARM) y el municipio de Funza estructurarán el Circuito Aeroportuario.

La integración funcional entre Bogotá y Cundinamarca representa cerca del 31,5% del PIB nacional. Sin embargo, la dependencia histórica de esos dos corredores genera altos niveles de congestión y hace especialmente vulnerable la movilidad regional ante siniestros, cierres o emergencias.

En Funza, donde se concentra el 23,9% del área concesionada del aeropuerto, el diagnóstico es conocido. “Todos conocemos lo que eso significa: horas en un trancón, accidentes que pueden bloquear completamente una vía y miles de personas perdiendo tiempo que podrían estar compartiendo con sus familias”, destacó la alcaldesa del municipio, Jeimmy Villamil.

Inversión y gobernanza metropolitana

Para dar solución a este cuello de botella, la ARM pondrá $14.837 millones, que equivalen al 70% de los recursos, mientras que Funza aportará $6.198 millones en un convenio firmado junto al Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) por más de $21.036 millones. Con ese dinero se contratarán los estudios de la avenida La Esperanza, la carrera 103 y la avenida TAM, así como su consultoría e interventoría.

Es el primer proyecto de infraestructura estructurado formalmente bajo la figura del hecho metropolitano de carga y logística de la Región Metropolitana Bogotá-Cundinamarca. “Este convenio confirma que el hecho metropolitano dejó de ser una figura jurídica para convertirse en un proyecto con recursos, cronograma y resultados concretos”, afirmó la ingeniera Claudia Mercado, directora general de la ARM. Según Mercado, “No hay aeropuerto si no hay visión regional”.

El proyecto responde a uno de los principales desafíos de movilidad de la Sabana de Occidente: su dependencia histórica de esos dos corredores para conectarse con Bogotá. Por la calle 13 y la calle 80 también se movilizan a diario pasajeros y actividad logística del occidente de Cundinamarca.

Ejecución, plazos y corredores estratégicos

El convenio tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2027. Ese es el plazo para avanzar en la prefactibilidad y la factibilidad, fases que permitirán definir las condiciones necesarias para continuar con las siguientes etapas de los proyectos, de acuerdo con la ARM.

Para la ejecución, la ARM aportará la mayor parte del dinero y dispondrá de profesionales y especialistas para revisar los documentos y entregables. Funza administrará los recursos, adelantará la selección y contratación de la consultoría y la interventoría, y hará el seguimiento de los contratos. El IDU brindará acompañamiento técnico y aportará los Documentos Técnicos de Soporte de los corredores.

La iniciativa es el resultado de mesas técnicas entre Funza, el IDU, la ARM y la Secretaría Distrital de Planeación durante 2026, y de la formalización del interés del municipio en agosto.

Los corredores definidos son tres. El primero es la avenida Luis Carlos Galán Sarmiento, conocida como avenida La Esperanza, entre la carrera 103 y el límite con Funza, que conectará a Bogotá con ese municipio y cuyos estudios arrancarán desde la fase de prefactibilidad.

El segundo es la carrera 103, entre la avenida La Esperanza y la avenida El Dorado (calle 26), que enlazará ese eje con el entorno del aeropuerto. El tercero es la carrera 129, o avenida TAM, entre la avenida Centenario (calle 13) y la avenida La Esperanza. En estos dos últimos casos, el convenio contempla avanzar en la fase de factibilidad.

Los estudios incorporan el criterio de calles completas, con andenes, cicloinfraestructura, zonas verdes y condiciones de seguridad vial. Una vez se ejecuten las obras que resulten de la estructuración, los corredores podrían ofrecer una salida regional adicional hacia el occidente, complementaria a la calle 63, y reducir la dependencia de la calle 13 y la calle 80.

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