Aumentan exportaciones de acero chino mientras cae demanda en Colombia
marzo 26, 2026
Escrito por: Admin L360
El ingreso de acero desde China aumenta mientras el consumo interno se debilita y la actividad de edificación cae.

La industria siderúrgica colombiana enfrenta un escenario de “estanflación” derivado de la guerra del Golfo Pérsico y la dinámica exportadora de China, según el más reciente reporte de la Cámara Colombiana del Acero. En este contexto, se evidencia una presión externa creciente, en paralelo con una menor actividad y demanda deprimida en el mercado local.
Pese a esta contracción interna, las exportaciones de acero chino hacia Colombia aumentaron 16,8% interanual entre marzo de 2025 y febrero de 2026. En ese periodo, alcanzaron un total de 1,5 millones de toneladas. Este fenómeno responde a una estrategia deliberada de China, donde las siderúrgicas operan incluso con beneficios negativos para evitar despidos masivos y cierres de plantas, priorizando el “valor político del empleo” sobre la rentabilidad financiera.
El gigante asiático absorbe internamente los sobrecostos de energía mediante un “subsidio estatal implícito”, lo que permite mantener el flujo de exportaciones hacia mercados abiertos como el latinoamericano. Mientras el conflicto en el Golfo Pérsico persista, la industria colombiana continuará bajo presión, pues “sólo vamos a aumentar el stock”.
Debilidad de la demanda y actividad económica
En paralelo, el consumo de acero en el país ha mostrado signos de debilidad en un entorno de costos elevados y demanda deprimida. Este comportamiento se refleja en una caída de los permisos de edificación de 8,90% en su promedio móvil de seis meses.
De forma paralela, la tasa de desempleo se ubica en 9,20%. Este indicador confirma que “cuando la inflación viene de un shock de oferta —energía más cara, materias primas más caras, cadenas de suministro rotas— la inflación sube y el desempleo sube al mismo tiempo”.
Choque de costos e inflación
Este escenario está asociado a un choque de oferta impulsado por el aumento del precio del petróleo Brent. Este alcanzó un máximo de US$112,19 el pasado 20 de marzo de 2026, elevando los costos de producción.
Como resultado, el Índice de Precios al Productor (IPP) se ubica en niveles de 35%. Este incremento se traslada inevitablemente al consumidor final, presionando al alza la inflación.
En este contexto, los bancos centrales quedan “atrapados”, pues no pueden bajar las tasas de interés para compensar la caída económica, mientras la inflación permanezca activa.



